jueves, 17 de septiembre de 2026

—Trece años después… juntas—

 

 

Qué complicado es dar comienzo a esta segunda parte de esta historia que tanto significó para mí en su día.

Giselle Bayma es desde el año 2013 parte de mí. De tal manera que no sé disociar, me cuesta. Porque crearla y dotarla de vida fue para mí reencontrarme conmigo misma y, sobre todo, pasó a ser, con su manera de ver y sentir la vida, el altavoz y el pensamiento de muchos de vosotros. 


Cuando yo empecé a escribir su vida, fue en capítulos que subía al blog que dirijo La Revista de Todos. Nunca pensé que su personalidad tan auténtica iba a cautivaros y, es más, nunca creí que me atrevería a mandar el manuscrito a una editorial.

Recibí varias contestaciones de diversas editoriales. Pero la emoción, la inexperiencia, las ganas, la primera vez, me empujaron a tomar la decisión incorrecta de trabajar con una editorial que no cree en el autor y que más bien trabaja como si fuese una imprenta. Pero es tarde para volver atrás. Sin duda me sirvió como acicate para, en adelante, contar hasta diez antes de tomar una decisión y, por eso, hoy en día publico bajo mi propio sello editorial: Creative Delusions Maeva.

Sin duda es más laborioso, pero… ningún esfuerzo es en vano si este ejemplar está ahora en tus manos.

Durante todos estos años he sido duramente castigada por mucha gente con pensamiento anquilosado, juzgándome gratuitamente sin tan siquiera conocerme. Sé y soy consciente de que escribir en primera persona hace que cualquier texto sea más veraz, pero te juro, lector, que intento hacerlo en tercera y no me sale. No puedo alejarme de lo que escribo de una manera distante, como tampoco ni debo, ni quiero, ni deseo alejarme de ti, que ahora me lees.

En la primera parte de El diario de una escort. Sexo, lujo y amor, conocisteis el mundo de una mujer de compañía de alto standing. Del vacío que en ocasiones se siente y de lo fácil que es insultar sin conocer el trabajo que realiza una escort.

En esta segunda parte notarás, o eso espero, el paso del tiempo y la madurez que da escribir trece años después.

Ella y yo hemos caminado de la mano durante tantos años que ahora escribir esta última parte de su vida me está desgarrando por dentro, porque siento que parte de mí se muere al dar por finalizada su vida, su historia…

Giselle, en esta segunda parte, al igual que lo hizo en la primera, se mostrará como se muestra la autora: desnuda para vosotros, de pensamiento y alma.

Nos escribirá lo doloroso que es estar rodeada de una vida aparentemente perfecta, pero que, sin embargo, si no es por su hijo, que es el motor de su vida, no tendría sentido seguir viviendo.

Nos hablará, como siempre, de temas más que peliagudos, donde muchos de vosotros estaréis de acuerdo o tal vez no. Pero lo que nunca hará, como jamás lo hará su autora, es ser hipócrita.

La vida no es fácil y decorarla con pensamientos no sentidos solo por agradar a los demás es de cretinos.

Si Giselle y yo tenemos algo en común, aparte de haber sido “merecedoras de la atención del rey” —y allá tú si entiendes o no la metáfora—, es que jamás nos traicionaremos.

Como espero que, al finalizar de leer el libro, nunca más lo hagas.

Espero estar a la altura de lo que esperas de mí y, si no, te pido perdón por no ser mejor que nadie.

 

Con cariño, Stella Bayma

17/09/2026 20:30

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