jueves, 29 de octubre de 2026

Cuando alguien sabe leer entre líneas

 

Buenas tardes a todos. Siempre he creído en Dios, pero hay días en los que, como hoy, mi creencia tiene más fundamento.

Estoy yendo a rehabilitación y, cuando regresé a casa, me encontré con Sandra, la chica que cuida a mi madre. Regresaban de Vithas en un Uber. Subí a casa, les subí el pan y estuvimos hablando. Y dentro de lo que cabe, dentro de la edad, va pasando ITV, que no es poco.

Ambas teníamos que comprar fruta y dejamos a mi madre recostada en la cama. Tranquila.

Sandra y yo nos fuimos a tomar café y luego a comprar. Después yo me subí a mi casa y ella a la de mi madre, a la suya ya.

Y al poco tiempo me manda un mensaje diciéndome que, al abrir la puerta, se había encontrado a mi madre en el suelo. No os podéis hacer una idea de lo mal que lo he pasado por un instante, hasta que al subir a su casa encontré que estaba bien. Que se había subido a un altillo pequeño para encender la calefacción y al girar se cayó.

No sabéis lo agotada que estoy, lo que consume ver cómo tu madre se convierte en tu hija, en tu enemiga, porque soy la única que dice las cosas como son. Y la verdad, no es algo que todo el mundo esté preparado para escuchar.

Al final todo quedó en un susto. Pero al llegar a casa, recibí una notificación de mi padrino Luis Anguita Juega, al que le envié mi libro Cartas de mí, para ti. De niña a mujer, como intercambio del suyo, Mi vida privada.


Este es el contenido de su mensaje, su reseña y esta foto tan preciosa.

Hola Eva escribes desde dentro, porque la historia forma parte de ti.

Leí tu libro, en un viaje de avión de Madrid a Belgrado, y esto es lo que me ha transmitido:

Es un libro auténtico, de los que gusta leer; es todo corazón.

¿Cuánto hay de verdad de la autora? ¿Desamor? ¿Pensamientos llenos de recuerdos? ¿Dolor?

Es una carta escrita y nunca enviada a alguien que quisiste, que quizás nunca sepa de ella y que, si cayese en sus manos, puede que no la comprenda o no quiera comprenderla. 

Son historias de amor y de deseo para tapar un vacío interior.

Es la vida de una mujer que no debe dejar que la opinión de los demás le haga daño en su camino.

 

Gracias, Luis Anguita Juega, gracias, padrino. Has sabido leer entre líneas y entender muy bien el porqué de este conjunto de misivas.

En cuanto pueda me pongo con la locución. Estoy hasta arriba de cosas.

 

Te quiere, Evita.

29/10/2026 16:35

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