Buenas tardes a todos.
Hoy debería estar haciéndome una resonancia en
Vithas de Aravaca y, sin embargo, no he podido. He pasado una mala noche por
motivos personales y no he dormido nada. Menos mal que he conseguido que me la
aplacen al sábado 31 a las 13:00. ¡Por fin podré robar la dichosa batita!
Pero eso es lo más sarcástico y humorístico que
vais a poder leer hoy.
Hoy, mientras desayunaba con mi madre y Sandra
(la chica que la cuida, mi amiga), he tenido que enterarme de que, de nuevo, ha
habido un accidente de trenes. Un AVE en Toledo se choca con otro tren. 
—¿De verdad?
Es que me suda la puta verga ver que en este
país, al que tantos inmigrantes vienen, y no entiendo el porqué. Bueno, ¡sí!
Por las paguitas que el Estado da con las manos abiertas, sin mirar primero
cómo están las infraestructuras de su país, la sanidad, la educación y un largo
etcétera. Me ha llevado, pese a que tengo un dolor de cabeza impresionante, a
sentarme, encender el ordenador, abrir una hoja de Word y escribir.
—¿Cuántas personas más han de morir para que esos
que «juegan a mal gobernar» dejen su puto escaño?
Quizás esté más sensible de lo normal, tal vez.
Llevo un retraso de 10 días y las hormonas me pueden estar afectando. Pero es
que no entiendo nada, os lo juro. O tal vez sea porque, de no haber tenido este
dolor, hoy hubiese cogido un AVE Alicante-Madrid y bien podría haber sido yo
quien ahora estuviese muerta.
Yo, cuando trabajaba, de no hacerlo bien, me
echaban la bronca en el mejor de los casos y, en el peor, me mandaban a la puta
calle.
¿Por qué no hacemos lo propio con los políticos?
No es normal que estemos yendo cada vez peor. La única ventaja es que conocemos
cómo sería vivir en Venezuela o en Cuba sin tener la necesidad de pagar un
billete de avión. Porque ya vivimos en una dictadura enmascarada.
Se
jactan de que España es un país preparado. Con una sanidad puntera.
—¿En serio? Huelga recordar los inicios de la
pandemia. Ni un puto EPI tenían los sanitarios. Se los fabricaban ellos mismos.
Mascarillas, cero. Sin embargo, ellos sí las tenían. ¿Sigo?
No voy a decir dónde vivo, no es necesario. Pero
el otro día me asomé por la ventana y tuve que ver cómo una mujer española,
¡sí!, española, abría un contenedor de basura mientras, de reojo, vigilaba a su
bebé, que estaba en una silla mugrienta.
—¿De verdad es España un ejemplo a imitar?
Estoy tan convencida de que Caponata y don Pimpón
lo harían mejor.
La única solución que se me ocurre, y es un
pensamiento en voz alta compartido con vosotros, es votar en blanco. Es el
escarmiento que se merecen.
Hasta estoy por crear yo un partido político
llamado «Solo di no».
—¡No a las puertas giratorias! ¡No a la
corrupción! ¡No a una sanidad precaria! ¡No a los recortes en educación! ¡No a
dejar de destinar dinero al fomento y a las infraestructuras! Y un largo
etcétera.
Me voy despidiendo ya. Siento que conozcáis esta
versión de mí. Pero cuando el corazón manda, la razón otorga.
Con cariño, Stella Bayma
28/10/2026, 19:10
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